Hoy hemos estado a tope en el trabajo (como toda esta semana).
Sin tiempo a descansar (ni comer) he ido a buscar a Eva a Donosti y nos hemos permitido un capricho que hace mucho que no teníamos: Una ración de calamares bravos en la Mejillonera. ¡Un manjar!
También hemos parado para comer un pintxo-risotto que no nos hemos quedado ahí. ;)-